Lo más triste de nuestras vacaciones en España fue sin duda la despedida. La familia llorando, las niñas llorando, en fin, un show. Y es que Dubai está tan lejos… Para poder ir necesitamos coger dos aviones desde Alicante, y ya que tenemos que hacer escala, pues esta vez aprovechamos para visitar un lugar que aún no conocíamos. Algo bueno tenía que tener todo esto… Y así fue como aprovechamos para hacer una ruta por Transilvania. Volamos con Tarom, una compañía rumana, y aunque nuestro vuelo salió a la una de la madrugada, poco después de despegar nos dieron comida, !casi a las 2 de la mañana! pero yo solo quería dormir, al día siguiente teníamos un día duro. Por cierto, no recomiendo la compañía, nunca pensé que diría esto pero prefiero una compañía low cost.

Nuestro comienzo por esas tierras no fue muy bueno, fuimos a la agencia de alquiler de coche y los malos modales de la agente nos hizo pensar que nuestro viaje no iba a ser muy bueno. Por suerte nos equivocamos, los rumanos son gente maravillosa, aunque de vez en cuando te topas con alguno un tanto rancio, pero como en todas partes.

Y empezó nuestra aventura en Rumanía. Teníamos que conducir hasta Curtea de Arges, nuestra primera parada. Por el camino nos sorprendimos de la cantidad de perros que hay en las calles, lo que en principio nos asustó un poco, pero no tuvimos ningún problema. Además, a pie de carretera nos encontramos con muchísimas minicapillas, y mucha gente con carros de caballos, es curioso de ver. Una vez descansamos en Curtea de Arges e hicimos una visita cultural, nuestro siguiente destino era cruzar los Cárpatos por una de las carreteras más espectaculares del mundo, la transfagarasan, lo que se convertía en todo un reto después de pasar una noche horrible en el avión. Pero sin duda mereció la pena, es un lugar impresionante, quería hacer fotos a cada momento, aunque era difícil desde el coche y en muchos sitios era imposible parar. Es precioso, con lagos, cascadas, incluso el famoso castillo de Drácula se encuentra aquí, pero teniendo en cuenta que para verlo había que subir 1500 escalones y que íbamos con dos niñas y sin prácticamente dormir, decidimos huir de Drácula. Este es su auténtico castillo, que está en ruinas, más adelante iríamos a ver el comercial. Vale, Dracula es de ficción, pero me refiero a Vlad Tepes, persona en la que está inspirado Drácula.

 

La primera noche estuvimos en Sibiu, donde nos sorprendieron sus casas, que parecía que nos estaban vigilando con esos ojos en los tejados y su catedral con sus tejas de colores formando dibujos. Es un placer pasear por sus calles y cruzar sus puertas amuralladas. Además las niñas tuvieron la suerte de que nos encontramos con un jardín lleno de dinosaurios.

 

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Muy cerquita de Brasov hay un par de iglesias fortificadas que fuimos a visitar. La primera fue en Prejmer, es patrimonio de la humanidad, y es impresionante. Y la segunda en Harman,  que es un sitio encantador. Hay muchísimas iglesias fortificadas en Transilvania, en sus muros tienen casitas donde se podía refugiar el pueblo en caso de asedio. Fue una de las cosas que más me gustó del viaje.

También en Sinaia fuimos a visitar el castillo de Peles, que solo se puede ver con visita guiada. Pensábamos que las niñas no iban a soportar una hora entera calladitas, pero estuvieron las dos atentas a todas las explicaciones que nos daba la guía. Pasadizos secretos, salas de música, puertas escondidas en armarios, habitaciones de princesas… ¿Qué niña podría resistirse? Es un lugar precioso y muy bien conservado. Menuda casita de verano tenía el rey.

Lo peor del viaje, sin ninguna duda, fue la compañía aérea. Es un desastre, llegamos al aeropuerto más de dos horas antes de la salida del vuelo, sin embargo en la pantalla no salió el mostrador del ckeck in hasta casi media hora después. Y cuando por fin vamos hacia allí,  nos encontrábamos con que la fila llegaba hasta la puerta del aeropuerto. Después de un rato esperando y viendo que nos quedaba poco para que saliera el avión, Carlos fue al mostrador y le explicó que nuestro vuelo salía pronto y que aún no habíamos hecho el check in, y le contestaron con muy malas maneras que no había ningún problema, que esperara. Al fin hicimos el check in una hora y media después, y fuimos corriendo a pasar el control de maletas y nos tropezamos con otra cola enorme para el control de pasaporte. Ya solo nos quedaban 5 minutos para que despegara el avión, así que con ningun disimulo nos colamos y corrimos hacia la puerta. Fuimos los últimos en entrar, pero no estoy segura de que nadie se quedara fuera, porque el avión estaba medio vacío, y Carlos, las niñas y yo teníamos asientos separados, lo que no tenía mucho sentido yendo con dos niñas pequeñas. Así que terminamos el viaje un poco enfadados, pero me quedaré con los buenos recuerdos de esas tierras.

Nosotros ya hemos vuelto a la rutina diaria, aunque cuando abrí la puerta de mi casa después de estar 2 meses fuera, casi me da algo, había tanta arena que pensaba que en cualquier momento me saldría un camello :p Lo que no habría estado nada mal, así podría moverme fácilmente por Dubai.

Por cierto, ¿os acordáis que os dije que había ganado 5kg en mis vacaciones? Pues creo que ya los he perdido, y mi objetivo era ese, aunque no de esta forma tan radical, llevo dos días malísima. Pero en cuanto me recupere prometo seguir descubriendo Dubai, aún me quedan muchas cosas por contar.

BLOG de Mari Carmen Sánchez Lereo UNMUNDOXDESCUBRIR

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