Oigo la voz de mi vecina, como cada mañana, cantando habaneras: “Pregúntale a las estrellas si por las noches me ven llorar…”, y aunque sean las 8 de la mañana y me haya acostado tardisimo, me despierto con una sonrisa, porque me doy cuenta de que estoy en Torrevieja. Y eso que yo nunca he sido una amante de las habaneras, solo cantaba de vez en cuando, con los amigos, cuando llevábamos alguna copa de más. Pero es algo muy característico de aquí y me hace sentir bien, estoy en mi pueblo, con mi gente, ¿qué más puedo pedir? Me paseo por sus calles por el simple hecho de pasear o porque necesito ir a algún lugar, al que tardo más de la cuenta en llegar porque me voy encontrando con amigos, o incluso conocidos a los que no puedo dejar de saludar, aunque simplemente sea con ese saludo que nos caracteriza a los que somos de aquí, y que con pocas palabras ya nos lo decimos todo:

– !Chica qué!

– Pues ná, aquí estamos

El primer día que pisé Torrevieja perdí la custodia de mis hijas, y pasaron a una custodia compartida con la Abu, la Yaya, y alguna que otra vez también con la tía Maribel y la Chacha. Así que de repente me encontré en mi pueblo, sin niñas, y con un montón de cosas por hacer que no puedo hacer en Dubai, como salir a cenar relajadamente con mi hermana y Miguel, con mis amigos, con mis primos, o incluso solos Carlos y yo. Si, ya sé que puedo contratar a una niñera, pero aún no me he atrevido, así que, después de meses sin un respiro, esas salidas sin oír “mama me aburro”, “la hermana me ha pegado” y un largo etcétera, saben a gloria. Aunque ya empiezo a echarlas de menos…

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Plaza Waldo Calero, Torrevieja.

Si hay algo que es caro en Dubai es la ropa, zapatos y complementos, así que una de las primeras cosas que hago cuando vengo a mi pueblo es ir a la zapatería de mi amiga Noelia para abastecer a mis hijas durante todo el invierno, aprovechando que en Dubai solo llevamos calzado de verano. También voy a la óptica de Cari a comprar gafas de sol y lentillas para todo el año, porque estoy miope perdida, y en Dubai valen una pasta. Me paseo por las tiendas del centro y me doy cuenta de que ha cambiado, hay tiendas nuevas, algunas con ropa muy bonita, y me da alegría pensar que quizás está renaciendo esta zona después de la larga crisis.

Por supuesto he comprado muchas cosas para llevármelas, como 6 kilos de Cola Cao, pero no todo han sido compras, también ha habido diversión. Este verano he podido disfrutar de un concierto de Alejandro Sanz, del que soy fan desde los 15 años, gracias a mis primas Susana y Ruth, y de un par de escapadas por España. Hay tantos sitios preciosos en mi país, que a veces me da la impresión de que voy a ver el resto del mundo y me estoy perdiendo cosas maravillosas aquí.

Una de las escapadas fue con nuestros amigos Fatima y Eusebio. Con ellos hemos compartido viajes inolvidables, como la costa oeste de Estados Unidos, Praga… Pero esta vez solo teníamos un par de días por delante, e hicimos una pequeña escapada a Utiel y Requena. Y así paseamos entre viñedos, recordamos viejos tiempos, nos reímos y disfrutamos de aquella tierra y sus manjares, pero sobretodo de su compañía.

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Viñedos en Utiel

 

La otra escapada fue a Badajoz, porque Carlos tenía que ir por trabajo y lo acompañé. Pasamos por Llerena, ciudad en la que nació mi suegra y en la que Carlos ha pasado todos los veranos de su infancia, donde sus tíos Juan y Mari Carmen nos acogieron y nos alimentaron como si no hubiera un mañana. También fuimos a Cadiz, porque teníamos muchas ganas de conocerlo, y estuvimos paseando por sus pequeñas callejuelas y por la playa de La Caleta, es un lugar hermoso. Como sorpresa su tíos Pepe y Puri estaban veraneando en el Puerto de Santa María, y pudimos cenar juntos y pasar un ratito muy agradable. También nos acercamos al pintoresco Gibraltar, que aunque me dieron ganas de gritar “¡Gibraltar Español!”, me contuve, no sabia como acogerían los gibraltareños mi broma. Y después de ver las cuevas que hay bajo el peñón y muchísimos monos, monos grandes, monos pequeños, monos bebes amamantando y otros más mayores robando gorras, nos fuimos de allí.

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Gibraltar

He hecho muchas cosas, he disfrutado todo lo que he podido de Torrevieja, y sobre todo de su comida. En este tiempo he engordado 5 kilos, ¡esta todo tan rico! Me ha dado tiempo de ir un par de veces a comerme las mejores paellas del mundo en el Bar Triana & Lereo, y es que mi tía tiene unas manos… He comido pulpo de todas las maneras posibles, pulpo al horno en La Tapita de Luis, pulpo a la plancha en el bar El Rojo, pulpo seco en el Rincon de Capi’s,  una de las delicias típicas de Torrevieja y que cada vez se puede encontrar en menos sitios. Y por supuesto, las croquetas de huevo que con tanto amor me han hecho mi madrina y mi tío, !Ah! y también me he comido unos cuantos gofres del paseo. Tapas, pizzas, arroces, helados, más tapas, más tapas, y lo que no se es como no he engordado 10 en vez de 5. Aún me he quedado con las ganas de comerme un buen caldero, porque el caldo con pelotas que hizo mi madre me lo comí, aunque terminé sudando a mares.

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Pulpo seco

He estado en Torrevieja un mes y medio, y aunque llegué pensando que tenía mucho tiempo por delante para ver a mi gente y para disfrutar de mi pueblo, ahora que llega la hora de irme me doy cuenta de que aún tengo muchas cosas por hacer, algunas personas por ver, y es que el tiempo vuela cuando se está de vacaciones. Me quedo con ganas de ir al paseo nocturno por las lagunas, de ir a la casa del pueblo de Vane y Miguel, de ver a Lidia en su nueva faceta de mami, a Mararisa, a algunos de mis tíos y primos, y es que mi familia es enorme. Estoy un poquito triste por dejaros otra vez, pero a la vez entusiasmada porque esta vez mi escala me deja 4 días en un lugar que tengo muchas ganas de conocer.

Muchas gracias a todos por hacerme sentir tan bien una vez más, aquí no puedo nombraros a todos porque sois muchísimos, pero vosotros sabéis quienes sois, cada uno de los que han hecho un huequecito para poder saludarnos o estar un ratito con nosotros, ¡gracias!, ha sido estupendo, incluso hemos conocido a un nuevo miembro de la familia, Bruno, que me tiene enamorada. No estéis tristes y pensad que es un lujo que hayamos tenido la oportunidad de pasar aquí casi todo el verano, y que muy pronto nos veremos de nuevo porque, si nada me lo impide, volveré a casa por Navidad

Blog de Mari Carmen Sánchez Lereo  UNMUNDOXDESCUBRIR

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