Una casa cualquiera en Dubai

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El lunes estuve haciendo papeleo en el banco, toda la mañana, y cuando por fin llegué a casa pensé “hogar, dulce hogar”. En ese momento me sorprendí, ¿desde cuando sentía eso? ¿En qué momento dejó de ser una casa para convertirse en mi hogar? Pues no sé exactamente cuando, pero ya la siento así. Me podrá gustar más o menos, pero me siento bien cuando estoy dentro, ya tenemos recuerdos aquí, y algún día la dejaremos, pero esos sentimientos se irán con nosotros.

Hoy voy a describiros mi casa, la parte física. La verdad es que por fuera, el edificio podría ser perfectamente como cualquier edificio de Torrevieja, pero por dentro ya es otra cosa. Nada más entrar hay una sala de recepción donde nos recibe el chico de seguridad. En el edificio hay mantenimiento y seguridad 24h. Si se me rompe algo solo tengo que llamar y vienen a arreglarlo.

 

Además, en las zonas comunes, tenemos piscina climatizada, si no fuera climatizada sería imposible bañarse en verano, gimnasio, sauna, baño turco… – ¡Guau que lujo! – diréis. Pues si, aquí se estila lo que Carlos y yo llamamos el “cutre-lujo”, y es que en Dubai son muy de aparentar, pero luego los materiales que usan para la construcción son tan malos como los que se usaron para hacer la Caballero de Rodas. No os penséis que vivo en una súper casa, esto que os describo es lo normal aquí.

 

Mi casa por dentro tampoco varía mucho en estilo a cualquier casa española, pero las dimensiones de las habitaciones son bastante más grandes y hay tantos cuartos de baño como habitaciones, están obsesionados con el número de cuartos de baño. Eso sí, no hay persianas, aunque ya estábamos acostumbrados porque en Inglaterra tampoco, de hecho creo que si sales de España las persianas y los bidés brillan por su ausencia. Y, aunque aquí tampoco tenemos bidé, al lado del vater hay una manguerita para lavarse, porque los árabes no usan papel higiénico, ya sabéis, con la derecha comen y con la izquierda se limpian sus partes nobles. Por eso, no le des la mano izquierda a un árabe, jamás. Además, en la cocina la campana extractora no tiene salida, solo filtra, y hay un extractor de humos en el techo, que está todo el día funcionando.

 

Una de las cosas que más nos sorprendio de las casas de aquí es que tienen “maid room” (habitación de la criada). Y es que un porcentaje muy alto de gente tiene criada, aquí es relativamente barato tener a alguien que te ayude en casa, y si trabajas es prácticamente la única opción. Aunque también hay quien tiene criada solo por las apariencias, no llegan a final de mes, pero tienen criada.

En cada planta del edificio hay un cuarto de la basura, con una puertecita para tirarla por un hueco, como en las películas de New York City. ¡Ni para tirar la basura tengo que salir a la calle! Y como aquí no se bebe el agua del grifo, se estila el agua a domicilio. Son unas enormes garrafas de agua. En mi caso vienen todos los martes al edificio a cambiarte las botellas. Es como el butano, pero con agua. Yo pongo la botella fuera y cuando viene el chico me deja una llena.

Todas las casas vienen con plazas de garaje incluidas. Por la noche, si dejamos el limpia parabrisas para arriba, nos limpian el coche, por supuesto luego pasan a cobrarnos, pero nada desorbitado para el servicio que tienes en la misma puerta de tu casa. Además, el garaje, parece una pajarería, ahora mismo hay un par de nidos y solo se oye todo el día “Pío Pío” pero es normal, pobrecitos, ¿cómo van a querer estar fuera con el calor que hace? En el garaje están más fresquitos.

Pues ya sabéis dónde vivo, pero no mandarme una postal, porque no me va a llegar nunca. Aqui no existen los códigos postales y aunque puedo comprarme un P.O. Box para que me llegue el correo, paso de gastarme 100€ al año, así que, me enviais un email que es gratis.

 

Blog “Un mundo por descubrirde Mari Carmen Sánchez Lereo

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